Un tema para reflexionar entre todos
“Lo simple no existe: solo existe lo simplificado”.
Edgar Morín.
1- A MODO DE INTRODUCCIÓN
Es probable que todos coincidamos que la ciencia constituye un cuerpo metódicamente formado y ordenado que construye una rama particular del saber humano. En tanto que la disciplina es propia de la acción educativa, es decir, la disciplina es la ciencia que se enseña en las escuelas y universidades. Es por ello que se las toman a veces como sinónimos, ciencia y disciplina, porque son en cierto sentido equivalentes. Resulta muy conocido, el que posiblemente, haya sido Aristóteles quien haya construido, la estructura básica de la naturaleza, dando origen a la disciplina y que más adelante en la Edad Media, haya sido la Teología, la unidad disciplinaria y que según Tomás de Aquino, sea la ciencia fundamental, seguida de la Filosofía como una metaciencia aprehensible por el ser humano, y bajo estas dos ciencias fueron acomodándose todas las demás. Es entonces, el antiguo derecho divino y natural, una de las primeras disciplinas que se imparten en las primeras universidades. Generalmente las ciencias más importantes son aquellas que ganaron su lugar como tales, a partir del siglo XVII, iniciando con la Física. Se considera que las ciencias son una empresa del mundo moderno, cuya visión clásica fue constituida sobre los modelos newtoniano y cartesiano, tanto para las ciencias exactas como para las sociales.
Es particularmente interesante, este proceso histórico, que señala, que las disciplinas consideradas como tales, parten del periodo denominado modernidad; por las que se las denominan ciencias modernas las que se conformadas, a partir del siglo XVII hasta el siglo XX; y ciencias antiguas a aquellas que se desarrollaron antes de esta etapa. La rotura entre la llamada ciencia natural y la filosofía datan de fines del siglo XVII, que es cuando se separan los poseedores del conocimiento duro o exacto y aquellos que poseían el conocimiento blando, origen de la famosa división entre ciencias exactas y ciencias humanas-sociales. Es el siglo XIX el que ve nacer la mayor parte de las ciencias más conocidas, con la lógica que implica la ciencia propiamente dicha, como las matemáticas, la química y la biología por un lado; la filosofía, las artes y la historia en el otro y, más adelante, la sociología, la economía, la ciencia política y la antropología.
Es por ello, que se puede precisar que el camino de la especialización disciplinaria, se haya acentuado en la segunda fase del siglo XIX. Este periodo histórico-sociopolítico, marca indiscutiblemente el ya señalado. De ahí que paulatinamente, los campos del conocimiento se hicieron más profundos. La separación amplia, aunque confusa entre ciencias exactas y ciencias naturales, se hizo cada vez más común. Se abordaron los fenómenos no como hechos complejos, sino desde distintos puntos de vista de acuerdo con las distintas ciencias que los estudiaron. No se consideró la unidad del conocimiento, y aparecieron muchos campos disciplinarios, y otros tantos, dentro de éstos. Existen elementos que funcionan “como instrumentos disciplinadores para hacer eficaz esa acción dogmática y normalizadora: el libro de texto; la retórica del ideal de la búsqueda desinteresada de la verdad y los dogmas y prejuicios que forman parte de ciertos contenidos disciplinares”. (Fernández 2007). En términos generales, los textos o manuales utilizados para la enseñanza de las ciencias “exactas y naturales” han contribuido a la concreción del mencionado proceso.
A mediados del siglo XX, cuando los niveles de especialización de las disciplinas científicas eran muy agudos, comienzan a surgir objetos de estudio difíciles de analizar y comprender a través de una sola especialidad. Uno de estos, fue por ejemplo, el sistema de interrelaciones evidentes del medio natural circundante. Ni los biólogos, físicos, estadísticos, geólogos, geógrafos, entre otros, pudieron dar cuenta de forma completa de este sistema de interrelaciones, desde la perspectiva única de cada disciplina. Se hizo notar, que era necesario sumar puntos de vista e informaciones para poder dar una visión de conjunto de del objeto de estudio. La gran complejidad de la problemática de la naturaleza y la humanidad en los albores del siglo XXI obliga a todos los estudiosos a elaborar propuestas que sumen los aportes de varias disciplinas, en virtud de que una sola ciencia parece insuficiente para comprender los fenómenos naturales o hechos sociales y se han vuelto ciertamente precarias para ofrecer soluciones a los graves problemas que se presentan actualmente en el mundo. Esta situación es fácilmente comprensible.
Paulatinamente, algunas teorías, conceptos y métodos comienzan a trasladarse de una disciplina a otra, produciendo transformaciones en éstas. De esta manera, se fueron dando encuentros tímidos y luego más profundos, entre disciplinas de distinta índole, para el estudio por ejemplo de la dinámica del medio natural. Esto permitió, por ejemplo a los geólogos comenzar a tomar más en cuenta los factores biológicos del planeta, como elementos fundamentales que afectan la dinámica terrestre.
Ahora bien, la difusión del conocimiento científico tradicionalmente ha estado a cargo de las instituciones educativas; por lo tanto, la innovación que representa una mayor comunicación entre las disciplinas en sus diversas formas, en el campo del conocimiento científico tiene que ser llevada al espacio educativo, por cuanto, la educación, en su sentido más amplio, juega un papel preponderante al ser “la fuerza del futuro”, porque constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar las transformaciones necesarias acordes con los nuevos tiempos, y así modificar el pensamiento humano de manera que éste enfrente la complejidad creciente, la rapidez de los cambios y lo imprevisible del mundo, que hace más incierta y no posible, la clásica búsqueda de la verdad
2- La Complejidad frente al paradigma de la simplificación
El hombre formado en una determinada especialidad, finalmente realiza un esfuerzo considerable por unir e integrar situaciones y aspectos que su propia práctica científica y social separa, como resultado de su propia formación. Puede ser una acción consciente o inconsciente. Considerando el contexto sociohistórico actual, se advierte que cada vez más y en forma creciente se demanda, el enfrentar los problemas con el concurso de varias disciplinas o ciencias para llegar a una solución. Es también perceptible, sin mucho esfuerzo, que los nexos se dan, que existen relaciones de conocimientos y que muchas de las habilidades, valores, los modos de pensar y actuar para comprender y transformar la compleja realidad, se articulan, y que esta realidad se constituye en objeto de análisis hace un tiempo, el cual cobra fuerza y vigor progresivos. Todos los días descubro que un determinado fenómeno, situación o hecho, sean de de las ciencias humanas y naturales o exactas, no podría analizarlo desde uno sola perspectiva. La especialización exagerada, constituye una secuela profunda, de la fragmentación del conocimiento, producto de una tendencia creciente a profundizar en el mismo, pero cuyo resultado ha sido que los científicos sean expertos en cuestiones muy especializadas y se llega a perder, en cierta forma, la visión de la totalidad. La necesidad de encontrar respuestas y soluciones cada vez más precisas y rápidas a problemas cada vez más específicos, ha llevado a una ultraespecialización disciplinaria, de manera que puede haber casi un especialista por problema que resolver. No estamos diciendo que la especialización sea un problema, o un error, sólo parece ser que se va profundizando la necesidad de analizar cualquier evento, fenómeno, situación, o la misma vida desde varias perspectivas, porque no son cosas simples. La una no quita a la otra, la enriquece.
Vamos a profundizar un poco más. En el ámbito de la educación, y en el contexto de la educación superior, parece que hay cierta renuencia, a sí misma, o mirarse desde adentro, desde su propia lógica y por lo tanto, recortarse como un mundo particular, para poder entender más el mundo exterior y esto debiera ser una constante. Es posible que en este contexto, sean bastante considerables las dificultades con las que se encuentran los científicos al enfrentarse por ejemplo, con el estudio de la naturaleza, y finalmente la situación y el enfoque les conduce a efectuar simplificaciones radicales en el abordaje y estudio de los fenómenos naturales. El resultado de estas simplificaciones ha sido sustento de la ciencia moderna, tal como se presentaba, hasta finales del siglo XIX. Y esto no significa ninguna observación negativa al proceso, la cual sería una actitud poco inteligente. Pero, y afortunadamente, desde hace cuatro a cinco décadas, ha ido surgiendo un interés particular, como el mirar la naturaleza como un sistema más complejo, que requiere de una nueva línea de investigación que privilegia un problema-objeto de estudio más interdisciplinar. De acuerdo con Morin[1], “vivimos bajo el imperio de los principios de disyunción, de reducción y abstracción, cuyo conjunto constituye el paradigma de la simplificación” (Morín, 2003). Es decir, hemos aceptado la propuesta de reducir nuestra experiencia a sectores limitados del saber, y de alguna manera, hemos sucumbido a la tentación del pensamiento reduccionista, olvidamos que cada componente forma parte de un todo más grande, que las relaciones y las interconexiones de esos elementos también son importantes, y que los contextos nos hablan de la existencia de realidades diferentes. “La disyunción basada en separaciones y compartimentaciones, ha favorecido la falta de comunicación entre el conocimiento científico y la reflexión filosófica, pero sobre todo, ha privado a la ciencia de toda posibilidad de conocerse, de reflexionarse, incluso de concebirse científicamente a sí misma”
La complejidad, como una innovada línea de análisis, es entendida como un intento de dar respuesta a los conceptos como los de desorden y caos, que no son considerados por las ciencias clásicas por llamarlo de alguna manera. Hoy en día, estos conceptos se ubican en el plano de análisis, pues Los sistemas complejos se ubican entre la categoría de orden entendida más bien como determinismo y previsibilidad total de la naturaleza y el caos, concebido como azar y desorden. Hoy por hoy se trata, según Datri (2007) “de responder Irreversibilidad, temporalidad, no linealidad, aleatoriedad fluctuaciones, bifurcaciones, auto organización, probabilidad y se extrae de esta nueva información, una enorme riqueza de posibilidades para hacer crecer la ciencia”.
La Ciencia clásica, aplicaba según Edgar Morín, el paradigma de la simplificación (Introducción al pensamiento complejo, Gedisa, Barcelona, 1997):
§ El paradigma de la complejidad se desarrolla en el marco de los de la universalidad, lo que supone la expulsión de lo singular y contingente de la ciencia;
§ eliminación de la irreversibilidad temporal y de todo lo que es histórico;
§ principio de análisis: búsqueda de las unidades elementales de los procesos;
§ búsqueda de principios de orden y de leyes invariantes;
§ principio de causalidad lineal;
§ determinismo universal;
§ aislamiento de un objeto de su entorno;
§ eliminación del sujeto del conocimiento científico;
§ eliminación del ser y la existencia concretos mediante la cuantificación y la formalización;
§ incapacidad de concebir la autonomía de los objetos;
§ aplicabilidad exclusiva de la lógica clásica;
§ racionalidad monológica.
Frente a este paradigma de la simplificación, caracterizado de la forma señalada, es que se desarrolla el paradigma de la complejidad. Hablar de un paradigma de la complejidad es asumir la necesidad de estar atentos a las dificultades propias de los fenómenos con los que uno puede encontrarse, y que los estudiosos y docentes se atrevan a ser disidentes o disconformes con sus métodos de análisis, es decir que rompan con el positivismo y que ensanchen el modelo de racionalidad instrumental aplicadas desde siempre, y provoque procesos mucho más debatido y constructivo consecuentemente. Si pensamos que la ciencia puede tener como fin último la solución de problemas, como decía Popper,[2] parece insostenible que una sola ciencia procure entenderlos cabalmente y aportar soluciones más integrales, haciendo uso de su detallado, pero a la vez parcial, campo de estudio. Desde estas perspectivas, con el paradigma de la complejidad se asume que por ejemplo no solo “somos seres biológicos sino que también somos seres culturales, meta-biológicos, que vivimos en un universo de lenguaje, de ideas y de conciencia, y que también somos seres físico químicos compuestos de elementos que se comunican entre sí, es posible comprender como nosotros mismos podemos ser múltiples siendo únicos como somos”, Datri (2007).Las personas humanas somos seres multidimensionales, y más que nunca en el campo de la educación hemos de tomarlos a los estudiantes en su integralidad.
Hoy por hoy no se puede rehusar a la interdisciplinariedad en la enseñanza, por muchas razones, pero en particular por las siguientes:
§ El aumento de la complejidad de los objetos de la investigación científica.
§ La naturaleza altamente compleja y variable de la propia realidad.
§ Una parte importante de la búsqueda científica transcurre hoy en las fronteras de las disciplinas. Desde siempre en algún momento se ha precisado de la otra ciencia, de la otra disciplina
§ La necesidad de resolver problemas, los cuales son globales y como tales complejos.
§ La internacionalización de las investigaciones y de la producción.
Ahora bien veamos algunos elementos más:
2- Pensamiento Complejo en la investigación y en el acto educativo.
Desde siempre hemos aprendido que la educación es, ante todo, una práctica social, un conjunto de acciones humanas. Es el trabajo que hacemos. Es probable que una de las dificultades para poder hacer uso de los conocimientos científicos que aportan las ciencias en general, haya estado en ver sólo elementos aislados de una realidad compleja. Durante muchos años he enseñando las ciencia sociales más bien como disciplinas yuxtapuestas, he enseñando tanto historia, y que bueno hubiera sido hacerlo como hecho humano, y que como tal con múltiples miradas, como por ejemplo, desde los ojos de la sociología, la ética, la economía, la antropología o la ética; la hubiera hecho Recuerdo muy bien, cuando en mis clases de Historia tenia que desarrollar, el “fisiocratismo” como un sistema aplicado a mediados del siglo XVIII, que surgió en el periodo conocido como Ilustración, pero también tenía que hacerlo como una escuela del pensamiento económico surgido en el siglo XVIII con sus propias características, que no podría tampoco dejar de hablar de temas demográficos, políticos y también de la ética y por supuesto desde la sociología, pues los fisiócratas fueron uno de los principales en incorporar el método científico, como un movimiento que hizo investigaciones sobre fenómenos sociales. Esto está muy claro, no podría hacerlo solo como un simple hecho histórico. Bueno en realidad, la historia, no es solo eso.
En la medida en que uno se acerca a la complejidad de la estructura y al sistema que opera cuando se piensa la educación, se puede enriquecer y contar con conocimientos adecuados para la comprensión de lo educativo y de lo que podríamos logran con las personas y entre personas. Se educa para formar personas, profesionales, científicos o investigadores. En este sentido, es probable que sea poco recomendable, ser reproductor, o sólo observador y analista del fenómeno educativo sin modificarse y modificar el accionar en ese contexto. El problema reside en pensar simultáneamente lo que se está investigando y las operaciones mentales de quien investiga, y juntar esas relaciones. La complejidad de lo educativo, rebasa ampliamente cualquier visión disciplinaria. Lo que ayuda a acercar lo más que se pueda, es ir más allá de la construcción del conocimiento de lo educativo, y tener la capacidad de ver lo esencial de las relaciones que operan y el tipo y nivel de conocimientos que involucra, y eso implica ir mucho más allá de una disciplina.
Nuestros conocimientos trabajan y se logran a través de la selección y la descalificación de datos significativos y de los que no lo son. Probablemente lo hemos comprobado, que todo el tiempo seleccionamos, ordenamos desordenamos/desarticulamos, o separamos, y o se une, asocia, jerarquiza lo principal y lo secundario, y centraliza en función de un núcleo conceptos construidos y asumidos. Existe, sin embargo, poca práctica, respecto a considerar con precisión las interacciones permanentes que se dan en el sistema, que por cierto, por eso mismo es “sistema”. La visión mecanicista cartesiana[3] ha tenido gran influencia en las ciencias. “El racionalista, “Descartes profundizó en las críticas de Galileo y Bacon sobre los métodos y creencias existentes, pero al contrario de este último, que se inclinaba por la práctica de un método inductivo basado en hechos observados, Descartes hizo de las matemáticas el modelo para toda ciencia al aplicar sus métodos deductivos y analíticos a todo campo del saber, compartió la idea de Bacon en cuanto a que la meta de la ciencia es la de dominar y controlar a la naturaleza; sólo el conocimiento científico nos dará la posibilidad de transformarnos en dueños de ella. Descartes decidió reconstruir el conocimiento humano sobre una base absolutamente certera y rechazó cualquier creencia, incluso la de su propio existir hasta que pudiera probarla como verdadera –escepticismo metodológico, y fundó la prueba lógica de su propia existencia en el acto de dudar de ella con su famosa afirmación; pienso, luego existo (en Uribe Sánchez, 2009))[4] Descartes formuló el paradigma científico por excelencia, el de la simplificación.
Por otro lado, el pensamiento de Morín[5], argumenta que “todavía estamos en un nivel prehistórico con respecto al espíritu humano y solo la Complejidad puede civilizar el conocimiento”. Él introduce, en la ciencia, conceptos que estaban en pausa para aplicarlos a su pensamiento (aleatoriedad, información en el ambiente y sujeto con su creatividad) y ver los fenómenos integrados en el énfasis de las emergencias e interacciones y no en las sustancias. El pensamiento de Morín conduce a un modo de construcción que aborda el conocimiento como un proceso que es a la vez, biológico, cerebral, espiritual, lógico, lingüístico, cultural, social e histórico, mientras que la epistemología tradicional asume el conocimiento sólo desde el punto de vista cognitivo. Este nuevo planteamiento tiene enormes consecuencias en el planteamiento de las ciencias. En algún momento se hizo mención que el conocimiento pertinente debe enfrentar la complejidad. Dice Morín, que “Complexus” significa lo que está tejido junto; en efecto, prosigue, “hay complejidad cuando son inseparables los elementos diferentes que constituyen un todo y que existe un tejido interdependiente, interactivo e inter-retroactivo entre el objeto de conocimiento y su contexto, las partes y el todo, el todo y las partes, las partes entre ellas. Por esto, la complejidad es la unión entre la unidad y la multiplicidad. Los desarrollos propios a nuestra era planetaria nos enfrentan cada vez más y de manera cada vez más ineluctable a los desafíos de la complejidad”. (Mencionado en Los siete saberes para la educación del futuro de Morín)[6]. Tal parece que es necesario, avanzar hacia el desarrollo de un pensamiento multidimensional-multireferencial, que sea capaz de concebir la complejidad de lo real, el cual significa, ir buscando una forma de unir más lo separado, lo aislado, articular un poco más e integrar en ciertas ocasiones cuando el contexto así lo amerita Es casi imposible responder desde una sola perspectiva.
Los valores cognitivos que motivan este movimiento renovador, podrían desarrollarse alrededor de algunas ideas, que al decir de Romero Pérez,(2003) serán entre otras: como conocer para hacer; lo cual equivale a, combinar los conocimientos teóricos con los de acción; conocer para innovar; o lo que es igual, conocer para crear nuevos conocimientos, más allá del saber técnico-aplicacionista; conocer para repensar lo conocido o pensado; es decir, epistemologizar el conocimiento, poner a prueba las categorías conceptuales con las que el científico o el tecnólogo trabajan para hacer inteligible o manipulable la realidad de la realidad que se desea estudiar o sobre la que se desea intervenir.
La necesidad de un pensamiento complejo, en este contexto y con estas premisas, se demuestra, tras la identificación de las limitaciones, las insuficiencias y las carencias del pensamiento simplificador. Al menos, si es que se le ve así. El conocimiento científico actual precisa dilucidar la aparente complejidad de los fenómenos a fin de llevar acabo un intento por articular los dominios disciplinarios quebrados por el pensamiento disgregador. De ahí que el pensamiento complejo se mueve en función a una aspiración de llegar a un saber no fragmentado, no dividido. Afortunadamente, nos dice Morín, la complejidad ha vuelto de alguna manera al terreno de las ciencias, esto es, al desarrollarse y ocuparse la ciencias físicas por descubrir el orden impecable del mundo; su determinismo absoluto y perfecto, su obediencia a una ley única, y su constitución a partir de una materia simple primigenia –el átomo, se ha abierto finalmente a la complejidad de la realidad.
Se sabe, como ya hemos dicho, la educación no ha sido ajena a este pensamiento simplificador. Frente a realidades cada vez más complejas que ponen en evidencia la necesidad de un conocimiento multidisciplinario, la educación, tradicionalmente, ha formado al ser humano con esquemas compartamentalizado, que buscan la comprensión a través de la separación de las partes. En educación, es vital, entonces, ir superando lo que Morín llama “las antinomias de los conocimientos híper especializados e identificar la falsa racionalidad (abstracta y unidimensional) del conocimiento”. Ello implica, tal como ya se adelantó, la mirada total a la naturaleza humana, que en sí misma constituye una unidad compleja pues además de físico, es biológico, psíquico, cultural, social e histórico.
Ahora bien, desde otras perspectivas, toda ciencia o la ciencia, no constituye un ente aislado, sino que se desenvuelve en un determinado contexto, en una sociedad, en una cultura, e interactúa en sus más diversos componentes diferenciándose unas de otras por su objeto de investigación. Son importantes, los vínculos que existen entre cada una de las ciencias, los cuales se expresan en su ordenamiento, en una sucesión determinada o en un sistema según principios generales. Esta conexión entre todas las ciencias se descubre, a base de las leyes generales que actúan en la naturaleza, en la sociedad y en el pensamiento.
Según Engels “las ciencias particulares representan el reflejo de las distintas formas de movimiento en concordancia con la sucesión y la jerarquía interna inherente a ellas, las ciencias particulares son un reflejo de su objeto, de las formas particulares del movimiento conectadas entre sí y la relación entre ellas es un reflejo de la relación universal que abarca todas las formas de movimiento. (Federico Engels: Dialéctica de la naturaleza)[7].Se presenta entonces la necesidad de saber si hay un modo de pensar, o un método capaz de enfrentar el reto de lo interconectado, de la complejidad. Consecuentemente tendría que existir, una forma o unas formas de acceder a los saberes que son multidimensionales. Existen entonces otras poderosas razones para que la comunidad científica vaya pensando en la búsqueda de la unión, integración o interacción del conocimiento planteándose por ejemplo: la interdisciplinariedad.
Morín de hecho, nos sugiere que al tocar el tema de lo complejo “no intentemos retomar la ambición del pensamiento simple, es decir, tratar de dominar e incluso manipular la realidad, por el contrario, de lo que se trata es de ejercitar un pensamiento de apertura –racionalidad abierta– capaz de dialogar, de negociar con la existencia real y efectiva de las cosas. Para ello hay que disipar dos ilusiones que nos hacen distanciar del problema del pensamiento complejo; por un lado, creer que la complejidad conduce a la eliminación de la simplicidad, y por el otro, confundirla con la completud. El pensamiento complejo trata de integrarlo más posible los modos simplificadores de pensar, pero repudia las consecuencias mutilantes, reduccionistas, unidimensionalizantes y cegadoras”. ( en Uribe Sánchez 2009). Desde estas observaciones hay que analizar necesariamente, unos planteamientos más globalizadores en relación al conocimiento.
Para concluir este apartado, mencionamos una cita de William B. Johnston, en un artículo del Harvard Business Review, titulado "Global Work Force 2000: The new World Labor Market" (1991) “…Eventualmente existirá una competencia mundial para conseguir los mejores ciudadanos globales que posean las destrezas necesarias para desempeñarse exitosamente”. En tal sentido señala que las habilidades fundamentales para el futuro, serían: Habilidad para comprender abstracciones, para descubrir patrones y significados, destrezas de pensamiento sistémico, poder ver el panorama de interrelaciones, y comprobaciones y evaluación del proceso y los resultados, además de asumir riesgos, y las destrezas para trabajar en equipo. Estas habilidades como maestrías para una vida científico -productiva y social, son irrefutablemente necesarias para estos tiempos.
3-Disciplinariedad y/o la Interdisciplinariedad
Algunas razones ya mencionadas, para direccionar los esfuerzos hacia mayores cotas de interdisciplinariedad, guardan relación como ya se ha visto, con el progresivo aumento de la complejidad de los objetos de la investigación científica, la complejidad de la propia realidad, la búsqueda científica trascurre muchas veces en las fronteras de las disciplinas y otras que nos hacen ver que para resolver los grandes problemas son solamente desde una mirada global integrada e integradora.
Los que estamos en la educación, sobre todo enseñando, tenemos conciencia que en los últimos años, se han realizado denodados esfuerzos por concretar el encuentro entre las disciplinas, en diversos niveles, aunque éstos no hayan sido en esencia la interdisciplinariedad. Es verdad que también, existen personas, que tuvieron la osadía de traspasar la soberanía territorial de sus disciplinas. Pero también es verdad, que el estudio de los fenómenos, hechos o situaciones, o el abordaje pedagógico, son fragmentados, y que no llegan a una unidad considerada optima. En tal sentido cabe señalar también que las disciplinas han y tenido su propio desarrollo intradisciplinar, lo cual quiere decir un intento serio por lograr una mirada integrada e integradora interna o hacia adentro, la cual es bastante interesante y de por sí es significativo.
Ante todas las reflexiones y planeamientos, es necesario resolver un tema contradictorio esencial en el proceso de enseñanza-aprendizaje que a nadie escapa: que la lógica académica de nuestras universidades es básicamente disciplinar y/o multidisciplinar y que en el ejercicio profesional-académico-investigativo, exige cada vez más formación interdisciplinar e integral. Es bueno que lo tengamos en cuenta. La interdisciplinariedad es hoy entendida como “una condición fundamental de toda comprensión intelectual profunda; representa un hábito de aproximación unitaria a cualquier tipo de conocimiento (Fernández Pérez, 1994), y es por lo mismo, un principio didáctico a tener en cuenta en el diseño curricular, en los abordajes pedagógicos, lo cual implica que en la enseñanza debe ser contemplada como una metodología de trabajo.
Sólo con la inter y la transdisciplinariedad puede "reavivarse" el sistema, en el sentido de que los contenidos, estructuras y puntos de unión de las disciplinas, cambian continuamente a través de una coordinación dirigida hacia la consecución de un propósito común del sistema. Así pues, la inter y la transdisciplinariedad se convierten en las nociones claves para intentar un acercamiento de análisis de sistemas, a la educación y la innovación. Erich Juntsch (1979[8]) El autor afirma que la función educativa de la universidad no ha sido capaz de ajustarse a las exigencias de la organización interdisciplinaria. Se aclara que el desarrollo de su pensamiento se contextualiza en una Universidad Específica.
Kedrov (1974) en Clasificación de las Ciencias, analiza la interdisciplinariedad en un primer período en la antigüedad clásica y el renacimiento cuya tendencia dominante es hacia la unidad y casi unicidad de la ciencia y del conocimiento en torno a la filosofía. El Renacimiento agudizó el proceso de diversificación y multiplicación de las ciencias desprendiéndose las Ciencias Naturales en el siglo XVIII, y posteriormente la Física, Química, las Ciencias Sociales en el siglo XIX. En el siglo XX junto con esta tendencia diferenciadora de las ciencias surge la tendencia de la interrelación y unidad entre ellas apareciendo así la bioquímica, la geoquímica, la biogeoquímica, entre otras. La dialéctica del desarrollo del conocimiento científico, su carácter contradictorio, muestra, como una tendencia engendra a la otra. Cuanto más se desarrolla la diferenciación de las ciencias, tanto más se crean las posibilidades para su integración.
Tal parece que en la misma medida que las ciencias se han ido desarrollando, han estado abriendo sus fronteras, de modo que se ha estado produciendo una fecunda sinergia entre ellas -sus conceptos, métodos y estilos de pensamiento. Apareciendo, así, “productos híbridos del conocimiento” (Núñez Jover, 1998). La transferencia de las Matemáticas en el campo de la Física ha engendrado la Físico – Matemática, así como, los aportes de la Biología a la Física para convertirse en la Biofísica. O la Biología y Química se integran para facilitar la investigación de las sustancias que constituyen la materia viviente a través de la Bioquímica. La integración del conocimiento biológico y la Informática ha dado origen al nacimiento de una nueva ciencia, la Bioinformática. El uso integrado de la Bioquímica, la Microbiología, la Genética y la Ingeniería Química tienen un impacto especial en el progreso de la Biotecnología, abriendo un enorme potencial para resolver diversos misterios de la vida y de la salud. Son también productos híbridos de los conocimientos científicos la Biogenética y la Bioagricultura, o la teoría electromagnética que surge cuando se produjo la fusión de tres dominios aparentemente autónomos: electricidad, óptica y magnetismo, abriéndose un enorme campo de aplicaciones, solo por dar algunos ejemplos.
Oppenheimer,[9] “entiende que una ciencia y un científico han llegado a la madurez cuando advierten que han ido demasiado lejos en el análisis, lo cual no es un aserto en contra el análisis (monodisciplinariedad); sino justo lo contrario, es decir, que hay que haber hecho demasiados análisis para poder llegar a una síntesis o interdisciplinariedad” Fernández Pérez (1992)
Personalmente, he podido descubrir que la interdisciplinariedad, supone un abordaje de la enseñanza – aprendizaje, en los que no se proponen conocimientos adicionales o yuxtapuestos, sino que se procura establecer conexiones y relaciones de conocimientos, habilidades, hábitos, sentimientos, valores morales humanos en general, en una totalidad no dividida y en permanente cambio. Para llegar a esto, se precisa de una integración, como un momento anterior al establecimiento de las relaciones interdisciplinarias, en el cual, se analiza, se descubre, y se determina cómo conocer, relacionar o integrar los contenidos, métodos, teorías u otros aspectos del conocimiento, en sentido amplio. De ahí que existen momentos previos, así como se ve que justamente por ello existen diferentes tipos o niveles de interacción, integración o fusión, aunque sobre esto, también existen otras posiciones, según veremos mas adelante.
Antes de ver lo que dicen al respecto, los diferentes autores, convengamos que el primer núcleo de análisis gira en torno a este concepto que van desde las distintas formas de presentarse o interpretarse hasta su definición, lo que en realidad son muy vastos, es un concepto polisémico que se evidencia notoriamente, en la diversidad de designaciones, cuestión que a veces en términos pedagógicos genera mas desconciertos que claridades. Vamos a encontrar algunas ideas que lo la conciben como proceso, como filosofía de trabajo, y forma de pensar -Torres Santomé (1994), Perera Cumerna (2000)-; actitud -Fazenda Arantes (1994), Queluz (2000)-; vía -Fiallo Rodríguez (2004), Costafreda Sigas (2007)-; principio -(MINED/III Seminario Nacional para Educadores (2003), Addine Fernández y Gilberto A. García Batista (2004)-; enfoque -Jantsch (1980), Mendoza Portales (2005)-; forma de aproximación al conocimiento -Álvarez Pérez (2004)-; método -Lenoir (2004), Sigas Costafreda (2007)-; proceso -Lück (1994), entre otros. Lenoir, la compara con una esponja; a decir de él, la esponja absorbe poco a poco las sustancias que va encontrando; así, la palabra “interdisciplinariedad” se enriquece de todos los sentidos que le otorgan los que emplean la palabra. Vamos mencionando a más autores que se han dedicado a su conceptualización ( Antiseri, D. 1976; Scutari, C y Damiano, E. 1977; Erich, Jantsch 1979; Raymond C. Miller 1982; Furtado, C. 1983; Alvarez Méndez, 1985; Contreras Domingo,J. 1990; Klein, J. T. 1990; Mañalich Suárez, Rosario. 1998; Ruiz Iglesias, 1999; García Ruiz, 2001), y otros, que han propuesto este enfoque como alternativa para la solución de la fragmentación de saberes en los contextos educativos.
Personalmente he asumido con Torres Santomé, que es como proceso, una filosofía de trabajo, forma de pensar, pues desde mi experiencia, antes que se asuma como un modo de pensar, es bastante difícil, llegar a concreciones productivas, de ahí que sugiero, que institucionalmente hay que abordar también como forma de gestionar, la cual implica un abordaje desde el paradigma de la complejidad, que quizá sea la salida por lo menos nuclear, sino la única.
Veamos en primer lugar algunas distinciones primarias-fundamentales que hay que considerar, mencionadas por Pring(1977), citado por Torres, quien propone distinguir entre interdisciplinariedad e integración. La primera, ve como más apropiada para referirse a la interrelación de diferentes campos de conocimientos con finalidades de investigación y de solución de problemas. En esta modalidad, no se ven necesariamente afectadas las estructuras de las áreas de conocimiento, como consecuencia de este trabajo de colaboración y no se originaria una nueva estructura de conocimiento. Mientras que en el de integración, significa la unidad de las partes, tal que las partes quedan transformadas de alguna manera. Una simple suma o agrupamiento de objetos distintos, o de partes diferentes no crearía precisamente un “todo integrado”. En tanto que, con el pensamiento de Bernstein cuando habla de idea, tema o supra-asignatura, que gobierna la relación entre las asignaturas; la asignatura ya no es dominante, sino que se subordina a la idea que gobierna una forma particular de integración. (Jurjo torres (2006)[10] .
Según Fiallo Rodríguez (2001), desde una mirada actual, se instala también como un proceso y filosofía de trabajo, es una forma de pensar y de proceder para conocer la complejidad de la realidad objetiva y resolver cualquiera de los complejos problemas que esta plantea”. Según Morín (2001) la interdisciplinariedad persigue como objetivo epistemológico la reunificación del saber y el logro de un cuadro conceptual global, mientras que como objetivo metodológico pretende investigar multilateralmente la realidad, por el propio carácter variado, multifacético y complejo de la misma y la necesidad de obtener un saber rápidamente aplicable, en consonancia con la creciente interrelación entre ciencias. En la realidad de las instituciones de enseñanza media y superior, siempre que se precise crear un sistema general de conocimientos de los alumnos acerca de la realidad circundante y sus leyes y de una representación integral de la naturaleza así como los fenómenos que lo caracterizan, se recurre a la interdisciplinariedad y no resulta extraño entonces, que dependiendo del perfil de salida, el diseño tienda hacia un enfoque mas bien modular, aunque no sea precisamente la salida.
Vamos a explicitar concretamente los diferentes tipos de relaciones que se dan entre las disciplinas, según perspectivas de algunos autores. Al respecto, cabe señalar que, al acceder a la literatura existente en el tema, se podrá constatar que en gran parte están mencionando a los mismos autores que se dedicaron a analizar las serias intenciones de dar respuestas a la complejidad analizada precedentemente.
En principio hagamos referencia a la tipología esgrimida por Marcel Biosot en su obra (Disciplinariedad e interdisciplinariedad, 1972). En la misma se distingue: una Interdisciplinariedad lineal, cuando una ley o un determinado nivel de generalización de los conocimientos de una disciplina se aplica a otra; Interdisciplinariedad estructural, cuando se Interrelacionan dos o más disciplinas o ramas del saber que son fuentes de marcos epistemológicos nuevos como los son por ejemplo: la bioquímica, la biomecánica; la interdisciplinariedad restringida, la cual se da en función de un objeto concreto.
Por su parte Jean Piaget en (La Equilibración de las estructuras cognitivas, 1978) distingue:
1. Multidisciplinariedad: Nivel inferior de integración. Para solucionar un problema, se busca información y ayuda en varias disciplinas. Es la más conocida y puesta en práctica.
2. Interdisciplinariedad: Segundo nivel de asociación entre disciplinas lleva a interacciones reales es decir una verdadera reciprocidad de intercambio.
3. Transdisciplinariedad: Etapa superior de integración. Construcción de un sistema total que no tuviera fronteras sólidas entre disciplinas
Para Piaget la finalidad de la investigación interdisciplinaria es la de procurar una recomposición o reorganización de los ámbitos del saber, a través de intercambios o recombinaciones constructivas.
Para Erich Jantsch (1979) las relaciones entre disciplinas se clasifican en:
1. Multidisciplinariedad: Nivel mas bajo de coordinación sin dejar establecida los nexos.
2. Pluridisciplinariedad: Yuxtaposición de disciplinas más o menos cercanas dentro de un mismo sector de conocimiento. Forma de cooperación que mejora las relaciones entre disciplinas, relaciones de intercambio de información.
3. Disciplinariedad cruzada: Acercamiento basado en posturas de fuerza, una disciplina va a dominar sobre otras
4. Interdisciplinariedad: Se establece una interacción entre dos ó más disciplinas, lo que dará resultado una intercomunicación y un enriquecimiento recíproco y en consecuencia una transformación metodológica de investigación, intercambios mutuos y recíprocos.
5. Transdisciplinariedad: Nivel superior de interdependencia, donde desaparecen los límites entre disciplinas y se construye un sistema total Concepto que asume la prioridad de una trascendencia de una modalidad de relación entre las disciplinas. Se puede hablar de la aparición de una macro disciplina. Su finalidad es construir un modelo utilizable entre las diferentes disciplinas.
Según Francisco J. Pozuelos, la perspectiva transdisciplinar del curriculum hace vertebrar éste en unos ejes que permitan una visión globalizadora de conocimientos con una relación entre ellos que permitan un mayor margen de acción para profesores, investigadores y estudiantes.
Cualquiera de los niveles, formas de contacto, integración y cooperación entre disciplinas, son concebidas con una visión del mundo que busca ubicar al hombre y a la humanidad en el centro de las reflexiones, y desarrollar una noción integradora del conocimiento. Es por ello que se responde al principio de la complejidad, a más de otros, y partir de los mismos, la concreción de una metodología que aborde la cuestión humana y del conocimiento desde una perspectiva de la interconexión, la cual seria lograda en mayor plenitud con la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad.
3- Gestión interdisciplinar para dar respuesta a la Complejidad.
Hemos visto, que la visión sistémica o, lo que implica, relacional, procesual, no lineal o circular, unida a los nuevos principios científicos que explican la emergencia de estructuras nuevas o más complejas, a partir de lo imprevisible o aparentemente aleatorio (caos), permiten explicar y comprender, aquellos fenómenos dinámicos, que ocurren en el mundo real natural o social. La Teoría del caos y Paradigma de la complejidad constituyen, como hemos adelantado, los actuales modelos científicos transdisciplinares de los que se nutren teóricos de diversas áreas científicas, desde la Física, la Química, la Neurofisiología, la Biología o la Medicina hasta el Derecho, la Sociología, la Economía y la Pedagogía para aproximarse a sus respectivos objetos de estudio. Frente a la visión analítica y mecanicista de la ciencia clásica positivista, preocupada por observar y explicar una sola dimensión de la realidad biofísica, psíquica o social, la nueva ciencia que inaugura el Paradigma de la Complejidad proyecta una visión unificadora de la naturaleza y la sociedad. Unificación que excluye toda pretensión reductora.
Hemos podido, de igual manera, identificar que para reducir la fragmentación del currículo, para incidir sobre esa pretensión reductora, y proveer profundidad a los procesos de enseñanza y aprendizaje, o para involucrar al estudiantado en un aprendizaje activo y para estimular los niveles más complejos del pensamiento, se hace necesaria mayor integración de los saberes
Decía J. R. Gass en el prólogo del libro Interdisciplinariedad y ciencias humanas publicado en 1979 que "La interdisciplina de hoy es la disciplina del mañana". Que bueno que en este sentido se piense en el poder transformador de la educación que es capaz de ajustarse a nuevas estructuras, prácticas, actitudes que en un determinado momento se piensa que difícilmente puedan cambiarse. La estructura señalada ha sido precedentemente, existente desde finales del siglo XIX y a principios del XX ha sido la unidad primaria de la organización académica. La gran mayoría de las universidades se organizan por departamentos, éstos a su vez están organizados por disciplinas. Por otro lado, las universidades se preparan académicamente y se contrata a profesionales, por los conocimientos que posee en una determinada disciplina. La identidad del profesor se la da su disciplina. El desarrollo profesional que recibe es primordialmente en su disciplina y en muy pocos casos trasciende las fronteras de la misma. Las mismas asociaciones profesionales contribuyen a acentuar esa identificación y el vínculo con la disciplina que le da una identidad particular. Los estudiantes también se identifican por las disciplinas. En las universidades seleccionan una en específico para especializarse. Cómo es, como se ve, y como se actúa en este sentido, en términos de acceso al conocimiento y sobre todo en relación a la interdisciplinariedad. La estructuración de los contenidos siguiendo los presupuestos teóricos de la interdisciplinariedad, debe realizarse teniendo en cuenta un conjunto de principios básicos, tales como los principios del carácter científico, de la sistematización, y el principio de las relaciones intermaterias.
Cuan posible es en este contexto, de trabajo poco sistémico, esta nueva forma de pensar y hacer ciencia desde la Complejidad y el Caos, la cual implica, según (Núñez Cubero, L. y Romero Pérez,2003), unas particularidades, como i)Analizar la complejidad o, lo que es igual, indagar las relaciones dinámicas del todo con las partes y las relaciones dinámicas entre azar (indeterminado) y la necesidad (determinado, probabilístico) o el ii)”todo” o “sistema”, como señala la teoría Sistémica, las cuales, implica algo más que una magnitud, sino como una estructura diferenciada, con identidad propia que responde a un tipo de organización en funcionamiento y en relación específica. Esta estructura o sistema estaría compuesta por elementos interrelacionados que actúan y retroactúan en el interior del sistema en un flujo dinámico haciendo funcionar al sistema, transformándolo por los intercambios con el medio (entorno del sistema), o lo que implica analizar lo caótico, es decir, el comportamiento impredecible del sistema pero que responde, no obstante, a un orden subyacente. No debe olvidarse que caos no es desorden, sino aparente desorden manifiesto que, sin embargo, responde a un orden. Son estas dimensiones complejas de la realidad que es posible conocer mediante esta teoría y este nuevo Paradigma Científico, que se enlazan con abordajes curriculares pedagógicos más globalizados, y encontrando una relación entre ciencia y sociedad
Bajo este Paradigma de la Complejidad nos estamos aproximando, o no, a la generación de procesos mas reflexivos, más críticos, entre lo que usualmente se denomina “clases teóricas y/o clases prácticas”? ¿Cuál es el concepto de teóricas y prácticas?, para dar respuestas reales, a la problemática que se plantea y sobre todo en contextos de muchas disciplinas y disciplinarización?
En este contexto, y tomando como ejemplo, las experiencias en el curso o las clases de Física, se concretaría, al emplear como nexos interdisciplinarios los hechos, conceptos, principios, modelos, teorías, instrumentos de medición; los métodos, las habilidades y hábitos propios del trabajo científico, las relaciones sociológicas que se establecen en la búsqueda y socialización de los resultados obtenidos, así como las implicaciones axiológicas-éticas surgidas del empleo de sus resultados en la vida práctica de la sociedad. Este concepto implica un grado de integración, muy importante, aunque debe reconocerse, que el grado de relación con otras disciplinas es poco perceptible, a pesar de su estrecha relación con la química por ejemplo. O como son las experiencias de las clases prácticas en el contexto de las Matemáticas?, es el ejercitario tradicional o son algunas aplicaciones reales de las Matemáticas en escenarios probables o posibles?
En tal sentido, hemos visto que los autores hablan de interdisciplinariedad como principio; como método de trabajo; como forma de organizar una actividad; como una metodológica de organizar, de investigar, e incluso de gestión y otros, en función de la óptica, de la posición o contexto desde la que se analice. Si queremos dejar sentado que la interdisciplinariedad no es solo una cuestión teórica, académica, sino ante todo una práctica, vinculada con la forma de pensar y de actuar y requiere por ello de ciertas condiciones objetivas y subjetivas, que van desde la convicción y conocimiento profundo, además de un escenario administrativo adecuado, por lo que no es una moda ni un esquema que pueda imponerse, ni mucho menos una mera jerga.
Este planteamiento resulta interesante desde el momento que trasciende a la vida institucional, el que debiera ser una perspectiva del colectivo de involucrados a la formación, a la investigación y la mimas manera de administrar la gestión. Se precisa de Departamentos que aunque se organizan en torno a una carrera, diseñado con un Plan absolutamente disciplinar y orientados hacia una especialización, potencien la concreción del enfoque y acciones interdisciplinares, derivadas de la disciplinariedad que no es posible desecharla, ni es lo que corresponde. Es muy reconocida la convicción acerca de que; los mecanismos de la mente humana revelan que el aprendizaje, en su mejor expresión, es de por sí, una función integradora, ya que el cerebro sintetiza, organiza y procesa toda información.
Por otro lado desde la organización curricular, no siempre se puede establecer una organización interdisciplinar, por la misma lógica de las disciplinas, pero resultaría interesante, ya por lo dicho, potenciar entonces, en todas sus formas posibles el diálogo interdisciplinario, pues este contacto permite impregnar de nuevas y varias perspectivas el quehacer educativo e investigativo y aporta respuestas al problema de aproximar lo más que se pueda, el proceso formativo, al desarrollo de una personalidad más integral y versátil, preparada a dar soluciones a problemas de la realidad. La interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad, se puede visualizar en su función de investigación y de extensión académica, a través del desarrollo de planes, proyectos y programas que propicien nuevos aprendizajes, que permitan el intercambio de los roles de docente-investigador y en la implementación de seminarios y cursos que cubran expectativas y necesidades de la población universitaria en general. Se está viendo, que este abordaje es más que una reforma de la enseñanza, es sobre todo una revolución en el pensamiento, en la elaboración de nuestras construcciones mentales y en su representación, la cual impregnará el proceso de formas diferentes de abordar, acceder y construir el conocimiento. Todo este proceso puede darse en un contexto institucional pintado precedentemente por Perera C. (2000)
Vamos a concluir este documento cuya única finalidad es invitar a la reflexión desde unas perspectivas renovadoras de la enseñanza en general con las ideas mencionadas por Clara Romero Pérez de la Universidad de Huelva, “Si la ciencia mecanicista aspiraba al conocimiento de lo universal, la ciencia de la complejidad aspira al conocimiento de la diversidad y lo particular. Frente a una ciencia dualista, el Paradigma de la Complejidad se estructura sobre presupuestos no dualistas que reconoce diferencias de procesos de naturaleza diferente bio-físicos, psicosociales y socioculturales– integrados en un sistema o todo organizado en funcionamiento. Frente a una ciencia reduccionista y monolingüe, el Paradigma de la Complejidad nos exhorta a construir una ciencia integradora, políglota, y, por tanto, inter y transdisciplinar. Frente a una ciencia que excluye la aleatoriedad, las bifurcaciones y fluctuaciones, en definitiva, el tiempo y, con ello, la irreversibilidad, el Paradigma de la Complejidad los incorpora y, con ello, la capacidad evolutiva y posibilidades transformadoras de los sistemas. Frente a la visión entrópica de la realidad, se opone, en el Paradigma de la Complejidad, la visión sinérgica de la misma. Frente al monismo científico de la ciencia paradigmática Ciencia analítico mecanicista, el pluralismo metodológico del Paradigma de la Complejidad. En definitiva y tal como nos enseñó el precursor de este Paradigma, L. Von Bertalanffy (1976)[11], el Paradigma de la Complejidad y, con ello, la Sistémica que es donde tiene su origen, constituye algo más que ciencia, de tal modo que es también y simultáneamente tecnología, epistemología, ontología y axiología”, y es gestión institucional.
FUENTES bibliográficas y electrónicas CONSULTADAS Y POSIBLES DE SER CONSULTADAS
1. ALVAREZ PEREZ, M. (2004). Interdisciplinariedad: Una aproximación desde la enseñanza-aprendizaje de las ciencias. La Habana: Pueblo y Educación.
2. CABALLERO, C. (2001). Interdisciplinariedad de la Biología y la Geografía, con la Química: Una Estrategia Didáctica. Habana.
3. CLARA ROMERO PÉREZ.(2003) Paradigma de la complejidad, modelos científicos y conocimiento educativo. Universidad de Huelva. www.uhu.es/agora/version01/digital/.../06/.../clara_romero
10-GADAMER, H. (1997). El Retorno de la Complejidad y la nueva imagen del ser humano: hacia una psicología compleja. Revista Interamericana de Psicología. Publication date 01-JAN-04. Autor: https://
4. MALDONADO, CARLOS EDUARDO (2001), Visiones sobre la complejidad, Bogotá, Universidad del Bosque.
5. MATURANA, Humberto, (1995) La realidad: ¿objetiva o construida Editorial Anthropos-UIA-ITESO, México.
6. MORIN, EDGAR (2003), Introducción al pensamiento complejo, Barcelona, Gedisa.
7. _______________ “En el pensamiento complejo contra el pensamiento único”, entrevista realizada por Nelson Vallejo Gómez, en Sociología y Política, Nueva época, año IV, núm. 8, México, 1996.
8. ROZO GAUTA, JOSÉ (2005), Sistémica y pensamiento complejo, Bogotá, Epígrafe Ediciones.__
9. SALINAS, J. La interdisciplinariedad en el currículo de la educación superior en el ámbito de las nuevas tendencias curriculares. Conferencia. Encuentros Académicos de CONARE: Gestión curricular en la Ed. Superior. Fac. CCSS. Universidad Nacional de Costa Rica. Conferencia Nacional de Rectores.
10. GUERRERO SANTAFÉ, Y OTROS. Enseñanza de las ciencias experimentales mediante enfoque interdisciplinario utilizando el impacto ambiental generado por las emisiones de CO2. Universidad Pedagógica Nacional. Red Académica.
11. TORRES SANTOME, JURJO. (2006): Globalización e interdisciplinariedad: El curriculum integrado.
“Aislar absolutamente las asignaturas unas de otras, no guardar en su estudio cierta correlación que podríamos llamar de paralelismo, priva de una fecundación recíproca a las ideas, y por consiguiente de fertilidad a la acción pedagógica...” (D. Hainaut, L. La interdisciplinariedad en la enseñanza general)
[1] Edgar Morín filósofo y sociólogo francés de origen judeo-español (sefardí). Nacido en París el 8 de julio de 1921, su nombre de nacimiento es Edgar Nahum.
[2] Karl Popper (1902-1979. filósofo austro-británico) ha regalado a la ciencia el método crítico que postula la humildad y la búsqueda continua de la verdad y el sometimiento constante de las propias convicciones a la crítica racional implacable.
[3] René Descartes nace en 1596 y muere en 1650, su filosofía se desarrolla a lo largo del siglo XVII, es la época del absolutismo. Impulsor de la duda metódica toma las Matemáticas como modelo de conocimiento cierto y evidente y extiende el método y modelo matemático a toda la esfera del conocimiento humano.
[4] Uribe Sánchez, José Luis Eduardo. “El pensamiento complejo de Edgar Morin”, en el Sistema de Información Científica. Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal.
[4] Edgar Morín, (aut.cit)con el surgimiento de la revolución biogenética, estudia el pensamiento de las tres teorías que llevan a la organización de sus nuevas ideas (la cibernética, la teoría de sistemas y la teoría de la información). También se complementa en la teoría de la autorganización de Heinz von Förster. Para 1977, elabora el concepto del conocimiento enciclopedante, del cual liga los conocimientos dispersos, proponiendo la epistemología de la complejidad
[6] Morin dedicó a postular la no fragmentación de los saberes, la reflexión sobre lo que se enseña y la elaboración de un paradigma de relación circular entre las partes y el todo, lo simple y lo complejo. Abogó por lo que él llamó diezmo epistemológico, según el cual las universidades deberían dedicar el diez por ciento de sus presupuestos a financiar la reflexión sobre el valor y la pertinencia de lo que enseñan
[7] FEDERICO, Engels: La dialéctica de y los métodos científicos generales de investigación Editorial de Ciencias Sociales, la Habana. Cuba.
[8]Juntsch Articulo a partir del libro: Interdisciplinariedad. Problemas de la enseñanza y de la investigación en las universidades. Apostel, Léo, Guy Berger, Asa Briggs y Guy Michaud. ANUIES (para la traducción al español (1979)
[9] Oppenheimer, Julius Robert (1904-1967) con profundos conocimientos y dominio de las matemáticas, aunque alcanzó notoriedad al dedicarse a la Física, la cual le permitió entender los conceptos más complicados y, con el tiempo, convertirse en un importante teórico de la mecánica cuántica
[10] Jurjo Torres. Catedrático de Universidad de Didáctica y Organización Escolar en la Universidade da Coruña. Entre sus varias obras, es muy conocida Globalización e interdisciplinariedad: El curriculum integrado, que desentraña aspectos fundamentales de los contenidos más globales e integrados, con sus potencialidades y limitaciones
[11] Ludwig von Bertalanffy, alemán, propulsor de la TGS, origen del Paradigma de la Complejidad, con los trabajos publicados entre 1950 y 1968. La TGS no busca solucionar problemas o intentar soluciones prácticas, pero sí producir teorías y formulaciones conceptuales que pueden crear condiciones de aplicación en la realidad empírica.
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